Adicciones comportamentales: definición, ejemplos y tratamientos eficaces
No es necesario que exista el consumo compulsivo de un producto para que exista una adicción. También existe lo que se denomina adicciones comportamentales. Un problema que es más común de los que se cree en los consultorios de psicólogos en adicciones en España.
En esta publicación te contamos más acerca de qué son las adicciones sin sustancia, qué las ocasiona, cuáles son las más comunes y cómo se tratan.
¿Qué son las adicciones comportamentales?
Podemos decir que las adicciones comportamentales o conductuales son conductas que, al volverse una adicción, afectan la vida y el entorno de las personas que las padecen.
¿Por qué es una adicción y no un simple mal hábito? Porque la persona que tiene esta conducta no tiene control sobre ella, es decir, no puede dejar este comportamiento, aunque le resulte dañino.
Un claro ejemplo de adicciones comportamentales es la ludopatía: una adicción en la que no existe una sustancia que la persona consuma, pero sí una conducta que genera dependencia y causa problemas a nivel personal, económico, familiar y más.
¿Qué tipos de adicciones comportamentales existen?
Si hablamos de adicciones comportamentales hay que mencionar los tipos que existen.
1. Juego patológico o ludopatía
Muchas personas han jugado alguna vez al bingo o comprado un boleto de lotería. Sin embargo, el juego se vuelve problemático cuando ya no responde al deseo de entretenerse, sino a una necesidad constante que cuesta detener. Se busca aliviar tensión, escapar de emociones incómodas o recuperar pérdidas, y poco a poco se pierde el control sobre el tiempo y el dinero que se invierte.
2. Adicción al teléfono móvil
Usar el celular es parte de la rutina actual, pero se convierte en una preocupación cuando el uso se vuelve tan constante que provoca ansiedad al estar lejos del dispositivo, se interrumpe el descanso, se afecta la concentración o se descuidan relaciones importantes. En estos casos, la necesidad de revisar el móvil puede estar cubriendo otras formas de malestar.
3. Adicción a los videojuegos
Jugar no es en sí un problema. La dificultad aparece cuando la persona no puede dejar de hacerlo, incluso si eso afecta su bienestar físico, emocional o social. Se posterga el sueño, se reduce el contacto con otras actividades y se experimenta irritabilidad o ansiedad cuando no se puede jugar. Es más frecuente en adolescentes, pero también se observa en adultos.
4. Adicción al Internet
Pasar tiempo en línea es una herramienta útil y común. Sin embargo, cuando se vuelve difícil desconectarse, se usa el internet para regular emociones o evitar responsabilidades, y esto interfiere en el descanso, el rendimiento o el estado de ánimo, es importante prestarle atención. Este patrón puede asociarse con otros cuadros como ansiedad, depresión o trastornos del sueño.
5. Adicción a las compras
Comprar no siempre responde a una necesidad concreta. En algunos casos, se convierte en una forma de lidiar con el estrés, la angustia o el aburrimiento. Si la persona siente un impulso difícil de controlar, experimenta culpa después de comprar o acumula deudas por ello, es posible que se esté desarrollando una relación adictiva con el consumo
6. Adicción al sexo o la pornografía
El deseo sexual es una parte natural de la vida. Pero si las conductas sexuales —incluyendo el consumo de pornografía— se repiten de manera compulsiva, generan malestar, se realizan en momentos inadecuados o a pesar de consecuencias negativas, podríamos estar frente a una adicción. En estos casos, la conducta ya no busca solo placer, sino aliviar tensiones internas o calmar emociones difíciles.
7. Adicción a la comida
Comer no es una elección, es una necesidad, pero puede volverse una adicción cuando ya no se trata de hambre. En este escenario, comer generalmente a llenar una necesidad emocional: la persona come para calmar ansiedad o emociones incómodas, incluso sabiendo que eso le genera culpa o malestar. Lo que empieza como consuelo termina siendo una conducta repetitiva, que afecta la salud física, el estado de ánimo y la relación con la comida.
¿Por qué se desarrollan las adicciones comportamentales?
Es difícil dar con una causa común de las adicciones comportamentales. Cada cuadro se debe analizar individualmente ya que pueden desencadenarse por factores de riesgo individuales como problemas biológicos o mentales; pero también por la influencia del entorno.
¿Cómo se tratan las adicciones comportamentales?
El tratamiento de las adicciones comportamentales debe estar guiado por psicólogos especialistas en adicciones, ya que estos profesionales cuentan con la formación necesaria para abordar de manera integral los factores emocionales, cognitivos y conductuales implicados.
Existen diversos enfoques terapéuticos, como la terapia cognitivo-conductual, el EMDR, la terapia humanista e incluso la hipnosis clínica. Cada uno ofrece herramientas específicas para trabajar la raíz del problema.
La elección del tratamiento dependerá siempre de la evaluación individual del paciente. En muchos casos, se recurre a un enfoque combinado para lograr mejores resultados.
El objetivo es el mismo en todas las modalidades: ayudar a la persona a identificar los patrones que sostienen la adicción, reaprender nuevas formas de afrontar la realidad y recuperar el control sobre su vida.
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