cuando se desarrolla la empatia en niños

¿Cuándo empiezan los niños a desarrollar la empatía?

Señales tempranas que suelen pasar desapercibidas

Hay escenas muy cotidianas que despiertan una gran pregunta en muchas familias. Un niño ve llorar a otro y se queda mirando en silencio. Otro le acerca su peluche a su madre cuando la nota triste. Y, a la vez, ese mismo niño puede empujar, enfadarse o no darse cuenta de que ha hecho daño. Entonces aparece otra duda: ¿ya tiene empatía o todavía no?

La respuesta tranquiliza bastante: la empatía no aparece de golpe, ni surge de un día para otro como una habilidad cerrada. Se va construyendo poco a poco, igual que el lenguaje, el autocontrol o la capacidad de esperar. Hay señales muy tempranas, pero entender de verdad lo que siente otra persona y actuar con sensibilidad requiere tiempo, experiencia y acompañamiento.

¿Qué es exactamente la empatía?

Cuando hablamos de empatía, no nos referimos solo a “ser bueno” o “portarse bien”. La empatía incluye varias cosas a la vez: darse cuenta de que el otro siente algo, empezar a comprender qué le puede estar pasando y, en muchos casos, mostrar alguna reacción de cuidado o consuelo. A veces es una mirada, otras veces un gesto, una pregunta o un intento torpe de ayudar.

Por eso, un niño puede ser empático y, aun así, seguir teniendo momentos egocéntricos, impulsivos o poco delicados. No es contradicción: es desarrollo. Durante la infancia, la empatía convive con la necesidad de atención, la frustración, el cansancio y un cerebro que todavía está aprendiendo a regular emociones intensas.

¿Empieza antes de que puedan hablar?

Sí. Hoy sabemos que las raíces de la empatía aparecen mucho antes de lo que solemos imaginar. En los primeros meses de vida ya pueden observarse formas muy iniciales de resonancia emocional: bebés que se alteran con el llanto de otros, que atienden a expresiones emocionales o que responden a la sintonía afectiva con sus cuidadores. No es todavía una empatía madura, pero sí una base importante.

Alrededor del final del primer año y durante el segundo, muchos niños empiezan a mostrar señales más visibles: ponen cara de preocupación, miran al adulto herido, ofrecen un objeto, acarician o buscan ayuda. Un estudio reciente observó que ya a los 9 meses podían verse expresiones de preocupación y un inicio de conducta de consuelo, y que a los 18 meses estas respuestas eran más probables.

¿Cómo evoluciona entre los 2 y los 10 años?

Entre los 2 y 3 años, la empatía está creciendo, pero todavía es frágil. El niño puede querer ayudar y, a la vez, no saber cómo. Puede decir “no llores”, traer una manta o ponerse él también a llorar. Muchas veces siente el malestar del otro, pero todavía le cuesta separarlo de lo que él mismo siente.

En la etapa preescolar, la empatía gana profundidad. A medida que mejora el lenguaje, la regulación emocional y la comprensión de que otras personas tienen pensamientos y emociones diferentes, los niños pueden empezar a ponerse mejor en el lugar del otro. No todos avanzan al mismo ritmo, pero en general la capacidad de comprender y responder con sensibilidad se vuelve más clara entre los 3 y los 6 años. Además, la regulación emocional se relaciona positivamente con las distintas formas de empatía.

En la edad escolar, la empatía suele hacerse más compleja. Ya no se trata solo de consolar a alguien que llora, sino también de entender una exclusión, una injusticia o una vergüenza. Es la etapa en la que pueden empezar a captar mejores matices como “se sintió mal, aunque no lloró” o “aunque no quería hacer daño, le dolió”

¿Qué ayuda a que la empatía crezca en casa?

La primera gran escuela de la empatía es sentirse comprendido. Cuando un adulto pone palabras a lo que pasa “veo que estás enfadado”, “te ha dado pena”, “te asustaste”, el niño no solo aprende sobre sí mismo: también aprende a reconocer emociones en los demás. La empatía se enseña mucho menos con discursos y mucho más con experiencias repetidas de cuidado, escucha y reparación.

También ayuda mucho lo cotidiano: hablar de personajes de cuentos, comentar lo que le puede pasar a otro niño en el parque, reparar después de un conflicto entre hermanos o modelar formas respetuosas de poner límites. La lectura compartida, las historias y el juego simbólico son especialmente útiles porque permiten practicar la mirada hacia el mundo interno de otras personas.

¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

No porque un niño sea impulsivo, egoísta a veces o tenga dificultad para compartir debemos pensar que hay un problema. Eso entra dentro de lo esperable en muchos momentos del desarrollo. Lo que conviene mirar con más atención es otra cosa: una falta persistente de respuesta ante el malestar ajeno, dificultades importantes para relacionarse, ausencia casi total de conductas de cuidado, o problemas emocionales y conductuales que aparecen junto con retrasos del lenguaje, una gran rigidez o mucho sufrimiento en casa o en la escuela.

La empatía no es una meta que se aprueba o se suspende. Es una capacidad humana que necesita tiempo, vínculo y práctica. Acompañar su desarrollo no consiste en exigir que el niño “sea empático” todo el tiempo, sino en ofrecerle un entorno donde pueda ir aprendiendo, poco a poco, a reconocer que el otro también siente, necesita y cuenta.

Referencias

Ciesielska, M., Kucirkova, N., & Thomson, J. (2025). How the Type and Context of Children’s Storybook Reading Relate to Select Empathy Skills: A Meta-Analysis. Early Education and Development36(8), 1888–1914. https://doi.org/10.1080/10409289.2025.2516989

Davidov, M., Roth-Hanania, R., Paz, Y., Orlitsky, T., Uzefovsky, F., & Zahn-Waxler, C. (2025). Empathy development from birth to three: Advances in knowledge from 2000 to 2025. Infant Behavior and Development81, 102144. https://doi.org/10.1016/j.infbeh.2025.102144

Havighurst, S. S., Wilson, K. R., Harley, A. E., Prior, M. R., & Kehoe, C. (2010). Tuning in to Kids: improving emotion socialization practices in parents of preschool children–findings from a community trial. Journal of child psychology and psychiatry, and allied disciplines51(12), 1342–1350. https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2010.02303.x

Imuta, K., Henry, J. D., Slaughter, V., Selcuk, B., & Ruffman, T. (2016). Theory of mind and prosocial behavior in childhood: A meta-analytic review. Developmental psychology52(8), 1192–1205. https://doi.org/10.1037/dev0000140

Simon, P., & Nader-Grosbois, N. Emotion Regulation and Empathy in Preschoolers: Identifying Specific Profiles. Child Youth Care Forum (2025). https://doi.org/10.1007/s10566-025-09890-4

Vreden, C., Buryn-Weitzel, J. C., Atim, S., Donnellan, E., Hoffman, M., Holden, E., et al. (2025) Early empathy development: Concern and comforting in 9- and 18-month-old infants from Uganda and the UK. PLoS One 20(5): e0320371. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0320371

van der Meulen, M., Dobbelaar, S., van Drunen, L., Heunis, S., Van Ijzendoorn, M. H., Blankenstein, N. E., & Crone, E. A. (2023). Transitioning from childhood into adolescence: A comprehensive longitudinal behavioral and neuroimaging study on prosocial behavior and social inclusion. NeuroImage284, 120445. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2023.120445


ARTÍCULOS RELACIONADOS  →

Zona de cobertura

Psicologos Tarragona
Psicologos Reus
Psicologos Cambrils
Psicologos Valls
Psicologos Vila-Seca

Nuestro Centro

Calle Joaquim Santasusagna, 18,
Reus (Tarragona).
Código postal: 43201

Horario

Lunes – Viernes
09:00 – 22:00
Sábados: 10:00 a 14:00

Contáctanos

686 672 462
689 968 360
Email: info@interapia.es